Vino abierto: seis trucos para no perderlo

Cómo evitar que el vino se estropee una vez abierto

A todos nos pasa en alguna ocasión: abrimos una botella y no la terminamos en la misma jornada. Después, con los días, nos acordamos del vino abierto y ¡sorpresa! está imbebible. ¿Por qué se estropea el vino abierto? Aquí os ofrecemos unas explicaciones básicas. Y, sobre todo, unos simples trucos para evitar que esto ocurra tan rápidamente.


Todos hemos tenido el disgusto de probar u oler un vino picado. ¿Qué le ha ocurrido a este vino si hace tres días estaba delicioso? La respuesta es bastante simple. En cuanto descorchamos la botella, el vino comienza su proceso de oxidación. Y esto, que es positivo para sus propiedades en un primer momento (por eso con algunos vinos se utiliza el escanciador, para que el vino “respire”), a la larga es completamente perjudicial para el vino. El oxígeno reacciona con el vino en un proceso en el que intervienen las bacterias Mycoderma aceti, que transforman poco a poco el alcohol etílico en ácido acético. Cuando el proceso ha concluido, tenemos lo que se conoce como vino picado.

¿Cómo evitar que esto ocurra? Procurando, en la medida de lo posible, evitar tres de los factores que intervienen en el proceso de oxidación del vino: el contacto del oxígeno con el alcohol, la presencia directa de la luz solar y regulando la temperatura para ralentizar el proceso.

En cualquier caso, el mejor truco para no perder un vino que ha quedado abierto es bebérselo cuanto antes. Pero si todavía no tienes ocasión de hacerlo, puedes retrasar su envejecimiento con estos sencillos trucos.

  1. Tapa la botella. Puede valerte el mismo corcho si está aún en condiciones de ser reutilizado o, si no, puedes usar uno de los que se comercializa para este fin.
  2. Mete la botella cerrada al frigorífico. El frío ralentiza el proceso de oxidación del vino, aunque es cierto que no lo detiene totalmente.
  3. Protege la botella de la luz solar directa. La luz, cualquier tipo, termina afectando a las propiedades del vino.
  4. Cambia el vino a una botella más pequeña y que se ajuste más a la cantidad de vino que te ha quedado. Por supuesto, ciérrala después y métela al frigorífico. Cuanto menos oxígeno contenga la botella, menos se estropeará el vino.
  5. Guarda la botella en posición vertical. Si lo haces en horizontal, hay más superficie de vino que entra en contacto con el oxígeno y mayor posibilidad de que se estropee antes.

A pesar de tomar todas las precauciones anteriores, aquí viene el mejor consejo: no dejes pasar el tiempo y bebe el vino que te ha sobrado pronto.

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