Vino y riesgo cardiovascular

Moscatel de grano menudo

El vino lleva entre nosotros cientos de años, y ahí sigue, en el top ten de las bebidas favoritas, especialmente en algunas culturas como la mediterránea. Son muchísimos los estudios que se han hecho en relación a las propiedades que tiene el vino. Hasta el punto de que la propia Organización Mundial de la Salud que, como es lógico, vela por el consumo responsable, reconoce que tomar dos copas al día puede tener beneficios:
Reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Eso sí, superar los 30 gramos al día de alcohol implica graves daños para el hígado, el cerebro y el corazón.

El vino cuenta con decenas de sustancias activas, como los minerales y los oligoelementos. Y también vitaminas. Por ejemplo, cobre, zinc, magnesio, litio, calcio, sodio, potasio…

Habréis escuchado que el vino tinto es el que siempre se pone como ejemplo por sus bondades. Y eso es así porque la uva negra es más rica en taninos. Y además contiene flavonoides. Tiene gran poder antioxidante, evita coágulos en la sangre y además hace que el colesterol bueno tenga menos impacto.

Así que ya veis, una copa de vino es, además de un placer para los sentidos, compatible con una vida sana. Porque, como casi todo en la vida, la clave está en la moderación.